lunes, 26 de diciembre de 2016

Artículo de reflexión

Documentación como narración y argumentación

Como resumen de este artículo:

Documentar significa dejar constancia estética y narrada de forma visual, audiovisual o escrita de un trabajo realizado. Necesitamos, particularmente en educación infantil, construir una escuela con cultura e identidades propias y reconocibles.
En este camino, la documentación se convierte en herramienta imprescindible para tan difícil tarea. Dos partes fundamentales de la documentación son la observación y la escucha.
Practicar la escucha es decisivo para que el niño o la niña construyan un sentido a lo que hacen y encuentren el placer y el valor de querer comunicarse. Mediante la escucha conseguimos el asombro. Asombro como la capacidad de esperar lo inesperado y lo imprevisto.
La documentación consiste en la recogida y exposición sistemática y estética (a través de escritos, imágenes, paneles, vídeos, palabras de los niños y niñas, productos gráficos) de los procesos educativos. La documentación es una interpretación del sentido que aquella experiencia ha supuesto para el niño o la niña: qué significa (por qué y para qué) realizar aquello que hacen.
La documentación es una ocasión para reflexionar sobre cómo los niños construyen su conocimiento. La documentación establece una relación entre el pensamiento y el significado, ampliando el número de interpretaciones posibles, siempre reinterpretables.
La interpretación debe tener distintos tipos de cuidado, dependiendo de cómo la planteemos. No se va a desarrollar igual un contenido en DVD (que trabaja por sí solo), que un PPT (que necesita complementarse con nuestra explicación). Pensar que la documentación es un eslabón de la cadena de actuaciones con los niños y niñas nos ayuda a reflexionar de otra manera y a planificar mejor lo que deseamos narrar.
Lo que no se ve no existe. Con esta afirmación provocadora Loris Malaguzzi trataba de estimular a algunas maestras y maestros para que evitasen esa alergia documental que, a veces, contamina nuestra profesión. Las escuelas que no documentan, pierden el tiempo. La documentación es una manera ética, estética y política de pensar la educación y, sobre todo, de reflexionar sobre las extraordinarias capacidades de los niños y niñas para evitar que pasen desapercibidas en nuestra cultura. Es una ocasión preciosa para discutir y confrontar las reflexiones y síntesis de nuestro proyecto educativo. Se ofrece como una ocasión para releer los procesos de aprendizaje.
La documentación brinda al niño una posibilidad de autovaloración, una forma para conocer y reconocerse, una manera de encontrar sentido a su actuar, una posibilidad para la reflexión, una memoria de sí mismo y el derecho a no ser encerrado en una única interpretación. A través de la documentación se desvela una escuela que quiere argumentar su trabajo más allá de las palabras, una escuela que piensa, que reflexiona, que aprende en el camino: una institución educativa que sabe ponerse en discusión pública, capaz de escuchar y dialogar con democracia, construyendo procesos de recíproca confianza.

Como conclusión, en las escuelas se debe fomentar el proceso de documentación, ya que como bien ha presentado este artículo, tiene multitud de beneficios. Mediante la documentación conseguimos que los niños encuentren sentido a lo que están aprendiendo, y que nosotros, como maestros, podamos observar de qué manera lo aprenden, si es correcto o no, o incluso si lo que habíamos explicado lo han entendido de una manera no propuesta hasta el momento o que a nosotros no se nos había ocurrido.
En lo personal, recuerdo este tema aplicado en mis clases de primaria cuando te enseñan en clase de matemáticas una operación, por ejemplo, la suma, y el maestro te pide que tú inventes un problema que requiera de una suma para resolverlo. Así el maestro podía ver si habíamos entendido la suma, y como cada niño sacaba un problema diferente, resultando algunos muy originales que ni al propio maestro se le hubiesen ocurrido.


En relación con la didáctica, creo que la documentación debería añadirse a los currículos como forma de evaluación, consiguiendo así fomentar este método, tanto entre maestros como entre alumnos. De esta manera se ‘’obliga’’ a las escuelas a documentar lo que ocurre en las aulas, y conseguir ver si el método de enseñanza-aprendizaje está siendo efectivo con los alumnos, para poder plantearnos si es la mejor manera en la que nuestros alumnos aprenden, y si no lo es, poder cambiarla. Es un método que si se utiliza correctamente, puede dar grandes beneficios, y que a mi parecer no presenta inconvenientes. Depende de cómo lo plantees en el aula puedes fomentar, aparte de lo anteriormente nombrado, la escritura (si pides a los niños que describan una clase) o la expresión oral (si pides a un niño que explique a sus compañeros lo que se acaba de explicar).

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